
Son muy conocidos los planteos hechos por los jugadores de Los Pumas respecto de su condición económica frente a las exigencias de los compromisos internacionales.
Sin entrar en la polémica de que si es justo o no el reclamo, sabemos los que en algún momento y sobre todo los que estuvimos ligados a este deporte, el nivel de sacrificio que realizan los jugadores que entran ya en las divisiones juveniles en adelante, para poder mantener lo que hasta ese momento llamamos jugar por placer.
En la Argentina no todos tuvimos o tenemos la posibilidad de jugar en Clubes de primer nivel o con poder económico suficiente como para que éstos, logren solventar autónomamente el deporte.
Con ello quiero decir que el jugador debe asumir los costos de practicar un deporte que en mayor o menor medida prestigia o mantiene la razón de ser de una institución.
Estos costos son: La ropa deportiva (Botines, Camiseta, etc.), los viajes a otros clubes, terceros tiempos, giras, etc. además de la "Cuota social".
Esto hace que en general la gente que practica este deporte sea de una clase económica/social elevada, sin darle posibilidad a otros estratos sociales el ingreso a esta "elite".
Siempre el Rugby fue un deporte netamente formativo. Eso es indiscutible.
Formador del carácter de la persona, del compañerismo, del respeto por el rival, la autoridad (Entrenador, referee, etc.), y podríamos seguir nombrando cualidades...
Deporte en el cual pueden jugar "todos", el alto, el petiso, el gordito, el flaco, el que es mas rápido o mas lento, cada uno puede desarrollarse el algún puesto especifico del equipo y participar del juego.
Es un juego donde en sus etapas iniciales, muy diferentes a otros deportes de conjunto, busca formación integral de una persona, amigos, equipo.
Después vemos en que puesto o que habilidad tenés. "Primero... Jugá"
Aunque existen personas sin fines de lucro se encargan de acercar a las virtudes de este deporte a chicos que en la casi totalidad de los Clubes no tendrían esa posibilidad con objetivos muy claros:
Formar a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en los valores del rugby: el esfuerzo compartido en pos de un fin común, la solidaridad, el respeto a las reglas, la tolerancia y la noción de equipo.- Contribuir a borrar las barreras prácticas y simbólicas de la exclusión social.
Ver: http://www.vrc.org.ar/proyecto.htm
Volviendo al tema de las estructuras y habiendo pasado la etapa formativa del juego, a partir de los 18 / 19 años comienza la polémica del amateurismo o profesionalismo y el desarrollo de la competencia a niveles ya un poco mas elevados.
Esto provoca que el jugador comience a definir su futuro. A los 18 / 19 años el jugador está física y mentalmente desarrollado como para entrar en las divisiones superiores de su club.
Para ello necesitará mas horas de entrenamiento, gimnasio, etc. Pero sabemos también que a esa edad está en el quiebre entre la escuela secundaria y la universidad, que también le demandará tiempo, esfuerzo y dinero.
El jugador de rugby alcanza su madurez deportiva alrededor de los 22 / 26 años, edad donde ya debería estar terminando su carrera o ya estar trabajando, formando una familia, etc. Volvemos a la demanda de tiempo, esfuerzo y dinero.
Los entrenamientos de las divisiones juveniles mayores y planteles superiores se desarrollan en horarios nocturnos.
Y volvemos al tema de las estructuras.
Si un jugador de alrededor de 25 años, estudia y trabaja toda la semana, entrena 2 o 3 veces por semana y juega el fin de semana, su mayor energía donde debe depositarla?
Acá es donde se producen las mayores deserciones.
Sabemos que la realidad del 90% de los clubes de Argentina no es la ideal para mantener un equipo profesional, pero si tienen la posibilidad de generar una enorme base de la pirámide (a divisiones infantiles me refiero) para que a su vez sea mayor la cantidad de jugadores que lleguen a la cúspide de ella.
No hay un proyecto definido de que se quiere para el Rugby nacional. Si así lo fuere hoy no tendríamos los planteos de los jugadores de Elite.
Desde la ruptura con el amateurismo, cientos de jugadores emigraron a Europa en un principio como posibilidad de desarrollo económico sin dejar de hacer lo que mas les gusta, "Jugar Rugby"
Si nos remontamos a los primeros jugadores que emigraron, los primeros contratos consistían en casa, comida y la posibilidad de comenzar o terminar una carrera universitaria.
Hoy los profesionales de Elite tienen la posibilidad de un ingreso económico muy importante.
Se que para la Argentina eso hoy todavía es una utopía, pero no para la Elite que se formó durante todos esos años de migración y que hoy se siguen formando. En la actualidad si nos fijamos en los jugadores de Los Pumas, el 95% juega en Europa.
Por eso hablo de una falta de proyecto de los dirigentes (UAR). Se habla de las intenciones de tener un equipo permanente en el 6 Naciones o 3 Naciones y se está discutiendo por un viático paupérrimo que todavía les deben a los jugadores de compromisos anteriores.
Tomemos ejemplo de Italia, uno de los primeros destinos de la migración argentina. Se nutrió de Jugadores y técnicos argentinos, el capitán y estrella de su selección durante muchos años fue un jugador que en su momento no fue tenido en cuenta para Los Pumas (jugó muy pocos partidos) ya que en esos años ya pensaba como profesional.
Todos sabemos que es imposible competir con esa Elite.
Hoy somos dignísimos sparrings y hasta nos podemos dar el lujo de festejar los empates contra las potencias, como si fueran hazañas.
Ello es gracias a la generación de jugadores formados y templados en Europa con una realidad y preparación completamente distinta a la que podrían tener aquí.
Otra paradoja es la cantidad de encuentros internacionales que tienen nuestros equipos comparados con los 6 naciones o 3 naciones.
La garra y corazón que ponen estos muchachos es incomparable, pero si a corto
plazo eso no se acompaña con un desarrollo económico para ellos y un plan
formativo sustentable para jugadores juveniles, entiendo que el techo esta muy
cerca, y seguiremos conformándonos con ser dignos sparrings y festejaremos, tal
vez, alguna que otra victoria heroica.
